Cuando en agosto alguien pide pasta con salmón, la respuesta no puede ser encender los fogones media hora. Así que aquí llega la solución: una ensalada de pasta fría con salmón ahumado, calabacín y tomates cherry que se prepara en un rato y se come fresquita. No lleva nata, ni mayonesa, ni queso, ni ninguna de esas salsas que acaban…


