Lograr que las verduras de temporada se conviertan en las auténticas protagonistas de la mesa es un arte, y esta ensalada de calabacín marinado con albahaca y menta es la prueba definitiva de ello. Con la llegada del buen tiempo, el cuerpo nos pide platos frescos, ligeros y llenos de color, pero sin tener que renunciar a la cremosidad ni al temperamento de los buenos quesos italianos. En esta ocasión, jugamos con la textura crujiente del calabacín sutilmente blanqueado y el contraste irresistible de una crema rica que une la delicadeza de la ricotta con el carácter del gorgonzola dulce. Todo esto, coronado con el toque crujiente de las almendras y la intensidad umami de los tomates secos, crea un equilibrio de sabores del que os vais a enamorar a la primera cucharada. ¡Vamos a por ello!
Índice
Mira el video con todos los pasos
Aquí debajo puedes ver el video con todos los pasos de la receta para preparar ensalada de calabacín marinado con albahaca y menta de la forma más fácil.
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Ingredientes principales
Para 2 personas
⏱ Tiempo de preparación: 40 min
⏱ Tiempo de cocción: 1 min
- 2 calabacines pequeños-medianos
- 200 g de queso ricotta
- 30 g de queso gorgonzola dulce
- 30 g de tomates secos
- 30 g de almendras tostadas
- 1/2 manojo de albahaca fresca
- 4-5 hojas de menta fresca
- Ralladura y unas gotas de zumo de limón
Recuerda: Al final del artículo encontrarás la ficha completa de la receta con tiempos de cocción y preparación detallados.

Cómo preparar la ensalada de calabacín marinado con albahaca y menta
Corta y lamina los calabacines con precisión
Para empezar, seleccionamos unos calabacines que sean pequeñitos. La clave de usar piezas pequeñas es que su sabor está mucho más concentrado y resultan mucho más ricos en boca. Los lavamos bien y, con la ayuda de una mandolina, los laminamos en tiras de unos 3 milímetros de grosor. Es fundamental mantener este espesor; si los cortáis más finos, perderán toda la gracia y la consistencia durante el proceso.
El secreto del blanqueado y el choque térmico
Ponemos a calentar una olla con abundante agua y un buen puñado de sal. Cuando rompa a hervir, volcamos las tiras de calabacín y las dejamos blanquear durante exactamente 1 minuto. No os paséis de ese tiempo, porque si se cocinan de más, luego se romperán al manipularlas. Mientras tanto, preparamos un contenedor al lado con abundante agua y cubitos de hielo. Pasado el minuto, sacamos el calabacín e inmediatamente lo sumergimos en el agua helada. Este choque térmico cortará la cocción al instante y fijará ese color verde tan vivo y bonito.
Secado minucioso y marinado aromático
Una vez enfriados, escurrimos los calabacines y los extendemos bien planitos sobre un paño de algodón limpio o papel de cocina. Los tapamos y los secamos con mucha delicadeza. A continuación, picamos ligeramente las hojas de albahaca fresca y de menta. En un bol aparte, vertemos un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de zumo de limón, su ralladura, sal y pimienta negra. Emulsionamos bien la mezcla e incorporamos las hierbas y el calabacín. Removemos con cuidado para que todo quede bien embadurnado y lo dejamos reposar entre 15 y 25 minutos. Controlad el tiempo: si pasa de la media hora, el calabacín soltará demasiada agua y se ablandará.
Prepara la crema de queso y los tropezones
Mientras el calabacín se impregna de aromas, ponemos en el vaso de la batidora la ricotta junto con el gorgonzola dulce, añadiendo una pizca mínima de sal y otra de pimienta negra. Pasamos el minipimer hasta obtener una crema fina, lisa y completamente homogénea. Por otro lado, picamos las almendras tostadas de forma irregular, buscando que queden trozos grandes y rústicos, y cortamos los tomates secos en dados pequeños.
Sirve y disfruta
Para el emplatado, vertemos la crema de ricotta y gorgonzola en el fondo del plato, extendiéndola bien para formar una base suave. Encima, colocamos de manera armoniosa las tiras de calabacín marinado. Finalmente, repartimos los daditos de tomate seco, las almendras picadas y coronamos con un último toque de ralladura de limón fresca para aportar un extra de perfume. ¡Una auténtica pasada de plato!
Trucos y consejos para un resultado perfecto
Controla el tiempo de la marinada
El calabacín es una verdura con un alto contenido de agua. El reposo con el limón y la sal potencia los sabores, pero nunca debe superar los 30 minutos, ya que la sal extraerá los jugos internos y arruinará la textura firme que buscamos.
Busca el equilibrio en los quesos
Utilizamos gorgonzola dulce porque se integra perfectamente con la ricotta sin llegar a tapar el aroma de la menta y la albahaca. Si prefieres un toque aún más suave, puedes reducir la cantidad de gorgonzola o sustituirlo por un toque de parmesano rallado.
Frutos secos siempre tostados
Las almendras aportan el contraste crujiente necesario para romper la cremosidad del plato. Si las compras crudas, pásalas dos minutos por una sartén sin aceite antes di picarlas; el cambio en el sabor es espectacular.
Preguntas Frecuentes
¿Puedo preparar esta ensalada de calabacín con antelación?
Lo ideal es consumir la ensalada poco después de montarla. Sin embargo, puedes tener la crema de quesos lista en la nevera desde el día anterior y blanquear el calabacín unas horas antes, realizando el marinado justo antes de servir para mantenerlo firme.
¿Qué puedo usar si no encuentro queso ricotta?
El requesón tradicional español es el sustituto perfecto para la ricotta en esta receta, ya que comparte esa textura granulada tan ligera y un perfil de sabor suave ideal para batir.
¿Se puede comer el calabacín completamente crudo?
Sí, es posible saltarse el paso del agua hirviendo si cortas las láminas extremadamente finas con un pelador. Sin embargo, el blanqueado de un minuto suaviza el sabor amargo del calabacín y fija un color verde brillante precioso.
¿Qué otro fruto seco combina bien si no tengo almendras?
Los piñones tostados o las nueces picadas funcionan de maravilla en esta receta italiana, aportando ese toque graso y crujiente que equilibra la acidez del limón.
¿Es una receta apta para vegetarianos?
Por supuesto. Es un plato completamente vegetariano, fresco y saludable, ideal como entrante ligero o como una cena rápida y deliciosa.
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¡Disfruta de tu ensalada de calabacín marinado con albahaca y menta!
Esta receta demuestra que combinando verduras sencillas con un buen aderezo tradicional se consiguen platos espectaculares y llenos de contrastes. Anímate a prepararla en casa y cuéntame en los comentarios qué tal te ha parecido la textura. Si te ha gustado esta idea fresca, suscríbete a mi canal de YouTube e Instagram para descubrir más secretos de la cocina italiana. ¡Dejadme vuestras impresiones y compartid las fotos si os animáis!
¡Buen provecho!
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La ficha
Ensalada de calabacín marinado con albahaca y menta
Ingredientes
- 2 calabacines pequeños-medianos
- 200 g queso ricotta
- 30 g queso gorgonzola dulce
- 30 g tomates secos
- 30 g almendras tostadas
- 1/2 manojo albahaca fresca
- 5 hojas menta fresca
- 1 chorrito aceite de oliva virgen extra
- Unas gotas zumo de limón
- Ralladura de limón al gusto
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto
Instrucciones
- Laminar los calabacines en tiras de 3 mm con una mandolina
- Blanquear las tiras en agua hirviendo con sal durante 1 minuto
- Sumergir de inmediato en agua con hielo para cortar la cocción
- Secar muy bien las láminas extendidas sobre un paño limpio
- Picar finamente la albahaca fresca y la menta
- Emulsionar el aceite de oliva con el zumo de limón la ralladura sal y pimienta
- Marinar el calabacín con la emulsión y las hierbas entre 15 y 25 minutos
- Triturar con la minipimer la ricotta con el gorgonzola sal y pimienta hasta que quede homogéneo
- Picar las almendras tostadas de forma gruesa e irregular y cortar los tomates secos en dados
- Extender la crema de queso en la base del plato
- Colocar el calabacín marinado por encima
- Decorar con los trocitos de tomate seco las almendras picadas y un toque final de ralladura de limón



